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El Señor Pijama

El Señor Pijama

El Señor Pijama
Diagnóstico billarístico

El Señor Pijama

Era una tarde como otra cualquiera de 1996. Estaba tirando unas bolas en la mítica sala de Barcelona Billares Seriedad, entre un ambiente un tanto entretenido, ya que estaban por allí también Carlos Ledo, los Carral (padre e hijo), los hermanos Tapies,, Iván Canovas e Iván Belmonte, David Serrano, Juan Padilla, Marc Vidal, David Alcoberro y Julio Pereda alias “Puntus de bolus maximus”…

Entró por la puerta un señor de avanzada edad con un aspecto muy desaliñado. Al verlo con su abrigo largo, sucio y sin algunos botones te creaba la duda de si era o no un mendigo ya que, por otra parte, iba perfectamente peinado y tenía una larga barba que no paraba de peinarse hacia abajo con su mano izquierda. 

Durante un rato dejé de jugar y me fui a la barra a tomar algo. Podía notar que ese señor que estaba apoyado en la otra punta de la barra me estaba clavando su mirada. De repente escuché:

Hombre desconocido: Ey chico, te he estado viendo jugar a Pool. Se te da bien.
Yo: Gracias.
HD: No te dejes engañar por mi aspecto. Sí, es cierto que solo tengo dos botones en mi abrigo, pero los llevo perfectamente abrochados. ¿Sabes por qué?
Yo: ¿Por qué?
HD: Porque a pesar de las circunstancias uno no debe dejar de ser quien es, y yo soy una persona elegante. Deja que te pregunte algo: te vi jugar a bola 8, en una partida abierta. ¿Cuántas opciones matemáticas de terminar la partida tienes? Fíjate que te he preguntado opciones, no probabilidades.
Yo: Pues nunca he pensado en eso, siempre hay como dos o tres opciones que son las mejores para terminar…
HD: Bueno, la respuesta en realidad es bastante sencilla. Tal vez lo que deberías preguntarte es por qué no has pensado en ello nunca. Si tienes 7 bolas de tu grupo, más la bola negra, eso son 8 bolas, así que la respuesta sería 8×8. Es decir, tienes 64 combinaciones diferentes para poder terminar la partida de una entrada. No obstante, si a eso le sumásemos, de las 6 troneras en las que sería viable meter cada una de esas bolas el cálculo sería más complicado, ya que a una bola que solo puede entrar en un agujero se le aplicaría un 1, pero a una bola que entra en 4 de los agujeros se le aplicaría 4, y esto habría que multiplicarlo entre sí para poder tener un resultado.
Yo: Es muy interesante lo que explica, le agradezco que lo haya compartido conmigo. ¿Juega usted a billar?
HD: Por supuesto. Empecé a jugar a billar cuando era un adolescente, pero desde hace algunos años que solo juego en mi cabeza, como si fuese una partida de ajedrez. Pero me siento jugador de billar, eso es algo que lo eres o no lo eres. Tú, chico, ¿lo eres?
Yo: Lo soy, sin duda, es lo que siento.
HD: Me gusta tu respuesta, ya que lo único importante al responder la pregunta es lo que sientes, no lo que piensas. Dado que me ha gustado tu respuesta, te voy a dar algunos consejos totalmente gratis:

  • El primero es que empieces a analizar el juego a nivel estratégico trabajando la visualización. Eso te dará la inteligencia billarística necesaria para poder mejorar de una manera real. Pero recuerda, no seas un jugador coherente: la coherencia no está en el lenguaje de los campeones.
  • Trabaja en mejorar la técnica, pero recuerda que la técnica solo sirve a salvo que consigas hacerla tuya en un 100%, ya que en momentos de presión lo único que funciona es el instinto, es decir, lo que llevas dentro. Si no es así, tu técnica es solo una imitación.
  • Si tienes respeto por otro jugador, afróntalo sin pensarlo y persíguelo hasta superarlo.
  • El miedo forma parte de los seres humanos y es lo que nos hace estar a la defensiva. Estar a la defensiva mejorará tu atención, y la atención es la base de la concentración. Entiende que combatir el miedo es lo que te hará sacar lo mejor de ti, así que conviértelo en tu amigo. Otra cosa es el pánico, a ese lo tienes que asesinar sin piedad.

El hombre desconocido, acompañado de una carcajada, terminó diciéndome:

HD: ¿Sabes? Bruce Lee usaba pijama de Superman. Batman usa pijama de Superman. Pero Superman usa pijama de Chuck Norris. Espero que algún día seas un pijama, algún día lo entenderás… Bueno chico, debo irme, tengo una cita importante…. ¡Que te vaya bien!
Yo: Ey señor, muchas gracias por la conversación, ha sido muy interesante, ¿cómo se llama?
HD: Mi nombre da igual, recuérdame como un pijama. Jajajaja!
Yo: Muchas gracias, ¡¡le deseo mucha suerte!!

Al día siguiente, cuando volví a Billares Seriedad, me dijeron que aquel hombre había vuelto cuando yo no estaba y había dejado pagadas unas horas de billar para mí con un recado que decía: “Para que empieces a ser tú mismo”.

Y entonces vi a un oso que entraba por la puerta con un puro en la boca y pensé, esto es muy extraño… Y, de repente, me desperté. 

Martin Blue

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